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DOLÇA ÉS LA LLUM. Cohèlet 11,7
Isaac Llopis Fusté


La llum és dolça diu el savi. Curiós, la llum no s’ingereix, però els creients afirmem que la llum divina és la que proporciona sabor i alegria a les nostres vides. En aquest text s’aprofita la identificació llum-divinitat per fer un passeig pels conceptes cristians bàsics, i rellegir-los des de la metàfora de la llum, que per cert és una de les metàfores més emprades per referir-nos a Déu.

La luz es dulce dice el sabio. Curioso, la luz no se ingiere, pero los creyentes afirmamos que la luz divina es la que proporciona sabor y alegría a nuestras vidas. En este texto se aprovecha la identificación luz-divinidad para hacer un recorrido por los conceptos cristianos básicos, y releerlos desde la metáfora de la luz, que por cierto es una de las metáforas más utilizadas para referirse a Dios.

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¿POR QUÉ SOY ADVENTISTA?
Josep Antoni Álvarez


Más tarde o más temprano, todos sin excepción necesitamos responder al por qué de nuestras decisiones, al por qué de nuestras creencias, etc. En ese sentido, es fundamental, para conocernos a nosotros mismos, reflexionar sobre el por qué pensamos de una determinada manera o el por qué nos adscribimos a una fe. Estas son algunas cuestiones entre muchas otras que no podemos ni deberíamos eludir. Además, relacionado con todo lo que venimos diciendo, saber fundamentar nuestra fe o responder a aquellas cuestiones que se relacionan con esta es esencial.

[…] Pero, ¿por qué soy adventista?

Al plantear dicha cuestión, lo hago desde una doble vertiente. Por un lado, desde la necesidad constante del creyente de reflexionar sobre su propia fe y, por otro lado, ante el hecho incuestionable de que dentro del cristianismo existen muchas otras opciones. En este sentido, el adventismo no deja de ser una opción más. De hecho, al cristianismo actual, si algo lo caracteriza, es su gran diversidad.

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TOMAR MEDIDAS II
Esther Alonso Cardona


De las reflexiones del artículo anterior concluimos que, antes del pecado, el hombre vivía una vida cuya cualidad principal era poseer unos márgenes preparados para crecer si permanecían en el amor del Creador. Pero el pecado cambió las cosas y al propio hombre. Por su nuevo estatus, su cuerpo y mente, antes espirituales, volvieron sus ojos a intereses carnales llevando una existencia en lo físico adaptada a las coordenadas espacio-temporales. Así, las expectativas de Dios con sus hijos tuvieron que cambiar. Pero su amor por el hombre seguía teniendo las dimensiones divinas, porque no sólo estableció las barreras del mar o la tierra, y puso las lumbreras para marcar los tiempos, también se puso límites a sí mismo y se hizo carne semejante a la de pecado y habitó entre nosotros. El que era Dios no tuvo en menos el hacerse siervo. Todo esto para que nosotros pudiéramos recibir de nuevo su regalo y devolvernos el cuerpo espiritual que tiene otras coordenadas diferentes. Gracias a Cristo, todos los que hayan vuelto a nacer son hijos por adopción y se nos invita a vivir como tales. ¿Cómo responde el hombre a ese amor?

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TOMAR MEDIDAS I
Esther Alonso Cardona


"En el tema de la herencia espiritual, al contrario que en la herencia física, hemos podido comprobar hasta qué punto el ser humano tiene la oportunidad de escoger. Pero para que esto fuera una realidad para nosotros, Dios no sólo tuvo que tomar medidas, sino permitir que se le examinara a Él mismo. Y todo por un amor sin medida."

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TANTO TIEMPO ...
José Manuel Prat Boix


"Tanto tiempo… Juan 14:8, 9
Hoy Jesús nos dirige la misma pregunta que a Felipe, a unos creyentes también de mentalidad griega: ¿tanto tiempo que caminamos con Jesús, que meditamos en sus enseñanzas, que nos dirigimos al Padre en su nombre… y todavía no hemos reconocido en Él el rostro de Dios?
Seguimos pensando en Dios como un padre exigente o un juez implacable, más dispuesto a condenar que a perdonar, más vengativo que afectuoso.
Seguimos pensando que de Él depende el perdón de nuestros pecados y que debe
decidir nuestro destino último. Como consecuencia de ello, la imagen de Dios suscita en nosotros temor y nos aferramos a la figura de un mediador accesible, próximo, que nos sea favorable e interceda ante Él, a Jesucristo el Hijo del Hombre.
Pasamos por alto que fue el Padre quien tomó la iniciativa en el programa de redención, quien renunció a su hijo amado y lo entregó a la humanidad..."

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COINCIDENCIA O PROVIDENCIA
Mercedes Gascón Pomar


El concepto de perdón en las diferentes tradiciones religiosas.

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